Discursos del Presidente


En nombre de Bomberos de Chile vengo en agradecer muy sinceramente la alta distinción de que nos ha hecho objeto este prestigioso Colegio de Ingenieros de Chile con el Premio correspondiente al año 2017, en la categoría empresa o institución.

Desde sus orígenes la actividad de los bomberos se auxilió,  de alguna manera, con la disciplina ingenieril. Hoy en día, nuestra maquinaria, el equipamiento y los medios que se utilizan, corresponden a concepciones de un trabajo de ingeniería. Creo conveniente destacar que tras el incendio de Roma en el 64 DC, el emperador Nerón estableció un requerimiento de utilización de materiales a prueba de fuego para las paredes en la reconstrucción de la ciudad. Este fue quizás el primer ejemplo registrado de la utilización de la ciencia y la ingeniería en la protección contra incendios.
Mucho tiempo transcurrió para que en 1730 la firma Newham creara los primeros carros contra incendios en Londres, impulsado por caballos. El primer carro de bomberos impulsado a vapor se construyó en Nueva York en 1841 y el primer sistema de alarma de incendios municipal fue instalado en Boston en 1851, utilizando un telégrafo.

En Chile nuestra institución desde el año 1851 viene prestando un servicio totalmente voluntario y desinteresado a los habitantes del país ante las más variadas emergencias que desde muy antiguo nos afectan, sean estas generadas por la naturaleza, como terremotos, tsunamis, aluviones, como aquellos causados por el ser humano, como incendios, accidentes de tránsito y muchos otros. La historia del bomberismo nacional comenzó en Valparaíso a mediados del siglo XIX y hoy alcanza a todo el país a través de 312 Cuerpos de Bomberos, con sus 1.200 Compañías y con 50.000 bomberos voluntarios, de los cuales 7.000 son mujeres.

Las primeras emergencias fueron los incendios que afectaban a Valparaíso y recién en 1852 se compró en Estados Unidos una máquina bautizada bomba “Americana”, que era a doble palanca y que sirvió hasta 1868 que fue vendida al Cuerpo de Bomberos de Ancud donde hoy es la reliquia más antigua. Por su parte el Cuerpo de Bomberos de Santiago que se funda a fines de 1863 adquiere la primera bomba a vapor, denominada “La Ponka”, construida en 1860, que llega a Valparaíso el 2 de enero de 1865. Su característica de trabajo se basa en un cilindro de acción directa con biela y volante, caldero con fondo de agua tubular. Es preciso destacar que ésta y otras bombas a vapor de la época se conservan no como piezas de museo, sino que como un vivo testimonio del progreso tecnológico a disposición de Bomberos de Chile. Muchas de ellas se mantienen en estado operativo.

En adelante, los Cuerpos de Bomberos más antiguos irán adquiriendo nuevos vehículos para el combate de los incendios, cada vez más modernos y con mayor tecnología. Así en 1871 se pusieron en servicio mangueras forradas de caucho que reemplazaron a las de cuero y comenzaron a llegar vehículos autopropulsados, las escalas mecánicas, las radios de comunicación y hoy tenemos vehículos modernos y equipos de última generación, con muchos otros avances tecnológicos, todos ejemplos de la contribución de la ingeniería a los requerimientos del servicio bomberil y, con ello, a la sociedad civil.

Por su parte la ingeniería viene desde muy antiguo prestando un importante servicio en beneficio del progreso y desarrollo de la humanidad, aunque su estudio como campo del conocimiento está directamente relacionado con el comienzo de la Revolución Industrial, constituyendo uno de los pilares en el desarrollo de las sociedades modernas.

Concebimos la ingeniería como el conjunto de conocimientos científicos y tecnológicos para la innovación, invención, desarrollo y mejora de técnicas y herramientas para satisfacer las necesidades de las empresas y de la sociedad.

El ingeniero utiliza las matemáticas, la física, la programación y otras ciencias tanto para el desarrollo de tecnologías, como para el manejo eficiente y productivo de recursos y fuerzas de la naturaleza en beneficio de la sociedad.

La enseñanza de esta disciplina comienza en Europa con la creación de las primeras Escuelas de Ingeniería: Academia de Artillería, en Segovia, España, en 1764. Escuela de puentes y caminos, de París, Francia, en 1747, la Academia de Minas de Freiberg, Alemania, en 1765.

Por su parte en Chile, con la fundación de la Universidad de Chile, en 1842 nace la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, la Escuela de Artes y Oficios, en Santiago en 1848, la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Pontificia Universidad Católica de Chile, en 1888 y la Escuela de Química y Farmacia de la Universidad de Concepción, en 1919.

Con la formación académica de la Ingeniería, surgen las diversas especialidades y los nuevos profesionales que se desempeñan en el servicio público y privado, así como en ejercicio libre de la profesión. Muy pronto muchos de éstos destacan en el medio nacional y en extranjero.

Fueron numerosos los Ingenieros que impulsaron la creación del Colegio Profesional, gestión que demoró varios años, hasta que el 6 de febrero de 1958 se promulga la ley N° 12.851, que crea el Colegio de Ingenieros de Chile, el cual por casi 60 años ha realizado una importante y trascendente no sólo en beneficio de sus asociados, sino del país en todo los ámbitos de sus distintas especialidades, lo cual es plenamente reconocido.

En los distintos ámbitos de la Ingeniería, tanto a nivel nacional como internacional, los bomberos hemos sido receptores de la creación y desarrollo tecnológico. Así la ingeniería hidráulica continúa agregando nuevas contribuciones a la extinción de incendios. Ya no sólo es impulsar agua, sino que el uso de alta presión y altos caudales para edificios de altura, la ventilación forzada para el control de incendios y rescate de personas son ejemplos de la tecnificación de las labores de extinción.

Las telecomunicaciones han sido fundamentales para la alerta temprana de las emergencias, lo cual ha permitido una intervención oportuna de bomberos, salvando vidas y reduciendo daños. Pero también para permitir la coordinación de las operaciones con equipos de comunicación digital cada vez más accesibles.

Las emergencias de materiales peligrosos requieren de un entendimiento, no solo de los fenómenos químicos, sino que también de los procesos industriales para su control, lo cual no sería posible sin la contribución de la ingeniería química.

La ingeniería mecánica ciertamente nos ha contribuido con el desarrollo de carros de bomberos adaptados para distintas especialidades, cada vez más eficaces, pero también más seguros para los voluntarios. El diseño de sistemas de tracción, suspensión y diseños de confiabilidad superior especiales para el servicio bomberil, con el uso cada vez más eficiente del espacio que permiten responder mejor a la sociedad.

Los ingenieros estructurales, que son voluntarios de bomberos, son incorporados en los equipos USAR, equipos especializados para responder a grandes desastres donde se debe rescatar a personas atrapadas en estructuras colapsadas, en Chile y el extranjero.    

La ingeniería industrial nos ha contribuido con la organización y gestión, pero también con la mirada de sistema, que permite que Bomberos de Chile administre los recursos de manera eficiente y planificando estratégicamente nuestro futuro.

Con lo que hemos señalado y muchos otros aspectos que sería largo enumerar, se puede apreciar el intenso uso de la Ingeniería que a diario utilizan los bomberos en Chile y en el mundo, para prestar un mejor servicio a la comunidad. Por ello Ingeniería y bomberos debemos seguir trabajando juntos, pues nuestro país aún necesita fortalecerse para alcanzar el anhelado desarrollo social y económico. Para ello, la sociedad civil requiere de organizaciones de respuesta a emergencias modernas y eficientes que satisfagan las necesidades actuales y futuras de los chilenos. Ciertamente la ingeniería tiene mucho que seguir contribuyendo a Bomberos de Chile para alcanzar el sueño de un Chile más seguro.

El premio que hoy nos entrega el Colegio de Ingenieros de Chile obedece precisamente al uso de la ingeniería y aquí he demostrado que desde nuestros inicios en el lejano 1851, es decir hace 166 años hemos usado y disfrutado de los progresos y avances de la tecnología de esta prestigiosa institución, que ha ido en directo beneficio de la comunidad nacional cuando sus integrantes han sufrido alguna de las más variadas emergencias que a diario nos afectan.

En nombre propio, del Directorio Nacional y de todos los bomberos del país, agradezco muy sinceramente la determinación del Directorio del Colegio de Ingenieros de Chile, de entregar este año 2017, el premio a esta institución, la más antigua del voluntariado nacional.

Santiago, 3 de agosto de 2017.

 

Los incendios forestales han estado presentes en el país desde muy antiguo, fueron provocados por los primeros agricultores quienes mediante el fuego despejaban grandes extensiones de terrenos para dedicarlos a la agricultura. Las especies destruidas eran, por cierto, árboles nativos.

A comienzos del siglo pasado comienza la plantación de pinos y eucaliptus, que son especies introducidas con finalidades comerciales y de uso en la construcción de viviendas y en la estabilización de las minas de carbón fundamentalmente el eucaliptus.  Las estadísticas señalan que más del 95% de los incendios forestales son provocados por el ser humano, por acción u omisión, y así ocurrió durante gran parte del siglo XX cuando pequeñas y medianas plantaciones de pinos y eucaliptus resultaban consumidas por el fuego, las que muchas veces alcanzaban a las reservas de árboles nativos y su extinción terminaba con su quema total. Hacia la década de los años 50, el Ministerio de Agricultura con la colaboración de Carabineros de Chile, asumen la responsabilidad de evitar esta destrucción no sólo por la pérdida económica que ello significaba, sino porque también implicaba viviendas quemadas y vidas perdidas. Pero los incendios forestales no sólo ocurrían en Chile sino que en diversos lugares del mundo, y por su frecuencia las autoridades de los respectivos países comienzan a preocuparse de preservar la riqueza forestal que en nuestro país crecía progresivamente con las instalaciones de fábricas de celulosa y papel. Con el tiempo surge la CONAF (Corporación Nacional Forestal) entidad privada pero financiada con recursos públicos a través del Ministerio de Agricultura.

También se pudo apreciar en la últimas décadas del siglo pasado, que así como crecían las plantaciones, éstas se acercaban peligrosamente a los pueblos o ciudades, especialmente en la zona centro sur del país, o eran las viviendas que se construían en la periferia, en las proximidades de las plantaciones, situación que lamentablemente se mantiene hasta el día de hoy. De esta forma en Chile hace ya muchos años que los incendios de bosques destruyen numerosas viviendas, siendo el caso  de los más violentos los acontecidos en Viña del Mar en 1968 con más de 150 casas quemadas  y en Valparaíso, en  2014, con más de 3000 viviendas.

Actualmente para el combate de los incendios forestales se activan las brigadas de CONAF, de las empresas forestales, brigadas del ejército, armada y Cuerpos de Bomberos, aunque estos últimos sólo intervienen en la denominada interfase, que es el terreno que media entre el bosque y las viviendas, para evitar que éstas resulten dañadas.

Desde hace más de 40 años, en la zona centro sur, debido a la degradación de los terrenos agrícolas por su sobreexplotación o por la mejor rentabilidad de las plantaciones de pino y eucaliptus, muchos agricultores han destinado sus predios a esta última actividad. Pero en su inmensa mayoría fueron las empresas forestales o las de celulosa o papel que comenzaron a comprar grandes extensiones de tierras para destinarlas a dichas plantaciones. En la actualidad hay numerosas comunas en que más de 70% de su superficie tiene bosques de pino y eucaliptus.

Si bien se han establecido espacios de protección para casos de incendios, ello no se cumple estrictamente, además que al interior de las plantaciones existen servidumbres de tránsito de empresas eléctricas donde existen tendidos que abastecen a ciudades y pueblos. No siempre dichas servidumbres se encuentran limpias y despejadas, por lo que cualquier corto circuito provoca que sus chispas causen un incendio que se propaga con mucha rapidez.

Debido a la sequía que afecta desde hace ya varias décadas a grandes extensiones del país desde los meses de diciembre a enero, hemos presenciado numerosos incendios forestales que cubren cada vez más una mayor superficie de hectáreas. Esta situación se ha acentuado con el cambio climático, y en los últimos años los incendios forestales comienzan en el mes de septiembre y terminan en abril.

Entre el 18 de enero y el 5 de febrero de este año, fuimos testigos de una emergencia forestal de gran magnitud que ha cambiado por completo el concepto que teníamos de los incendios forestales en Chile. La característica de éste, las condiciones climatológicas, la fuerza de desplazamiento del fuego, la superficie afectada, los daños causados, obligaron a un masivo desplazamiento de combatientes, de medios aéreos y terrestres, nunca visto. Fue un incendio de proporciones gigantescas, una verdadera “Tormenta de Fuego”, asociada al efecto del calentamiento global, que significa el inicio de la sexta generación.

Estábamos acostumbrados a los grandes incendios forestales, pero el que presenciamos este verano los superó a todos. Los expertos de Protección Civil de la Unión Europea, que vinieron a estudiarlos y a colaborar en su extinción señalaron que era el primer incendio de Sexta Generación. Además manifestaron que era el primer incendio del cambio climático.  Esta tormenta de fuego, que comprendió 747 incendios, tuvo un diámetro de 400 kilómetros y que abarcó a las regiones de O’Higgins, Maule y Bío Bío, afectando a una superficie cercana a las 500.000 hectáreas. Tuvo una propagación ultra rápida de hasta 8.200 hectáreas por hora y con intensidades calóricas de más de 60.000 Kilovatios por metro.

Su máxima propagación se vio en el complejo de incendios de Las Máquinas, Cauquenes, donde se quemaron cerca de 187.000 hectáreas, de las cuales 115.000 se consumieron en apenas 14 horas. Fue un incendio con un frente de 42 kilómetros de ancho y corrió por 21 kilómetros. Los datos apuntan a que los vientos generados por la tormenta de fuego llegaron de los 100 a 130 kilómetros por hora.  Este incendio se dio en las condiciones del 30, 30, 30, que es la confluencia de temperaturas sobre los 30 grados, menos el 30% de humedad y vientos superiores a los 30 kilómetros por hora, entre el 11 al 13 de enero; del 17 al 22 de enero; y del 26 de enero a 1° de febrero.  No cabe duda alguna que éste es un fenómeno nuevo en Chile y de persistir las condiciones climatológicas y de sequía, los incendios forestales que ocurran en los próximos años tendrán la misma magnitud y consecuencias.

Es preciso consignar que además de las casi 500.000 hectáreas quemadas, se vieron afectadas 2.288 viviendas, de cuales 850 pertenecen al pueblo de Santa Olga/Los Aromos y las otras 1.438 en las regiones de O’Higgins, Maule y Bío Bío. Asimismo fallecieron 11 personas, de las cuales sólo tres no pertenecían a quienes combatieron el fuego.

Los expertos de la Unión Europea, expresaron que por su magnitud este siniestro estaba fuera de la capacidad de extinción de cualquier operativo de combate de incendios forestales. El trabajo realizado por los brigadistas de CONAF, combatientes de brigadas especializadas del Ejército y Armada, combatientes de la cooperación internacional, además de los integrantes de los Cuerpos de Bomberos del país, unido a maquinaria pesada y a 64 aeronaves, todos con gran experiencia en este tipo de emergencias, lograron en sólo 19 días la extinción total de esta tormenta de fuego. Fue un trabajo extraordinario si consideramos que el gran incendio forestal que afectó a la provincia de Alberta en Canadá, que consumió 700.000 hectáreas fue extinguido en cuatro meses.

Como señalamos, los incendios forestales no son un fenómeno nuevo en Chile, pero al de este verano sí se le puede considerar como el primero de la Sexta Generación, un fenómeno que llegó para quedarse, no sólo por los efectos del cambio climático, si no se adoptan algunas medidas que tiendan a minimizar sus consecuencias.  Una de ellas es la necesidad de cambiar la forma en que se planifica el territorio para evitar que incendios de estas características vuelvan a ocurrir. Es preciso manifestar que un reporte encargado por Conama y preparado por el Departamento de Geofísica de la Universidad de Chile el año 2006, describe claramente parte de los efectos del cambio climático que vivimos hoy: disminución de 25 a un 45% de las precipitaciones para la zona centro sur del país y un aumento de las temperaturas de entre 2 y 4° Celsius.

El real problema de los incendios en Chile no es si éstos son causados o no de manera intencional, sino cómo se ha generado un territorio forestal altamente proclive a incendios forestales de gran magnitud. De no mediar acciones potentes orientadas a un cambio de paradigma de cómo planificamos e integramos las actividades forestales dentro del territorio, los incendios con características catastróficas probablemente seguirán acompañarnos en el futuro.

No he querido referirme a los costos económicos que significó la extinción de este mega incendio para el Estado, así como los costos de reposición de Escuelas, Postas, reconstrucción de viviendas, apoyos a los sectores productivos, subsidios del Ministerio de Agricultura, el monto de las pérdidas de las plantaciones forestales para los pequeños y medianos agricultores y empresas forestales, por cuantos son cifras siderales.

Espero que esta breve síntesis de una gran emergencia que afectó a una zona importante del país, sirva para meditar sobre la necesidad de cuidar nuestro medio ambiente y evitar que a futuro sigan ocurriendo con secuelas de muerte y destrucción.

Santiago, 24 de junio de 2017.-

 

En nombre propio y del Directorio Nacional les entrego un saludo fraternal a todos los bomberos voluntarios presentes e invitados especiales, con motivo de celebrar el DÍA DE LA TRADICIÓN, pero este año con un complemento importante, que daré a conocer más adelante.

Desde hace 28 años que viene celebrándose en el país el DÍA DE LA TRADICIÓN, el cual fue establecido en sesión N° 170 del 4 de abril de 1989, con el objeto de rendir un homenaje a todos los bomberos del país que cumplen 50 o más años de servicio, junto con reconocerlos como Bomberos Insignes de Chile, para cuyo efecto se les entrega el Diploma y medalla que los acredita como tales.

Son ustedes la memoria viva de épocas pretéritas en sus respectivas Compañías y Cuerpos y, por consiguiente, los custodios de la historia de ellas, que se hace necesario transmitir a las nuevas generaciones de bomberos.  Es por ello que tienen un merecido reconocimiento para estimularlos a continuar con su actividad al interior de sus Compañías.

Hasta el pasado año esta ceremonia reunía a los bomberos insignes de las regiones de Valparaíso, Metropolitana y O’Higgins, pero este año la región de Valparaíso decidió realizar este acto al interior de ella, a fin de evitar el desplazamiento de numerosos voluntarios de avanzada edad. Es por ello que muchos de nuestros permanentes asistentes no nos acompañan en esta ocasión.

En esta ocasión se incorporan al selecto grupo de Bomberos Insignes de las regiones Metropolitana y O’Higgins 35 nuevos integrantes a los cuales les felicitamos muy sinceramente. Durante el almuerzo que sigue a este acto serán investidos con esta distinción.

Debemos destacar que ustedes supieron impregnarse de los valores éticos y morales que desde hace casi 166 años inspiran a los Cuerpos de Bomberos y los han ido transmitiendo a las nuevas generaciones y esperamos que lo sigan haciendo, para fortalecer al bomberismo nacional, que a raíz de los incendios forestales que afectaron fundamentalmente a las regiones del centro sur del país, la comunidad nacional nos evaluó en un 100% como la institución que más confianza le brinda al país, cifra que supera largamente a otros organismos públicos, entidades religiosas y poderes del Estado, muchos de los cuales ni siquiera alcanzan al 50%. Lo anterior nos compromete a no descender de este importante porcentaje. En estos incendios los voluntarios Hernán Avilés y Juan Carlos Bizama de los Cuerpos de Bomberos de Talagante y Ñiquén ofrendaron sus vidas en el cumplimiento del deber libremente asumido.

Como en años anteriores estimo pertinente informarles de las actividades más relevantes ejecutadas por la Junta Nacional de Bomberos en beneficio de todos los Cuerpos del país durante el pasado año.

Es así como se entregaron 146 vehículos entre carros bomba y de especialidades que benefician a todas las regiones del país, 12 de estos fueron financiados con fondos de los propios Cuerpos y de la Junta.  55 carros entregados a los Cuerpos sin ningún aporte,  estos adquiridos con fondos públicos y de la Junta y los restantes 79 corresponden a proyectos financiados por diversos Gobiernos Regionales y por la Junta.  De esta manera estamos modernizando de una manera bastante extraordinaria el parque vehicular de los Cuerpos de Bomberos de Chile que asciende a 2.983 máquinas de las cuales 1.368 son carros bombas y los restantes carros de especialidades, camiones aljibes, ambulancias y camionetas.

Con relación a material menor , se ha privilegiado la entrega de equipos de protección personal. Como vía de ejemplo podemos indicar las siguientes cifras: 5.479 uniformes normados del tipo multi rol, o sea aptos para Incendios Forestales y Rescates, 5.120 uniformes normados para incendios estructurales. 4.750 botas normadas de goma y 6.199 botas normadas de cuero especiales para incendios forestales y rescates. A lo anterior debe agregarse una importante cantidad de material de agua, escalas, rescate y varios por un total de 71.410 unidades. Todo este material es fuertemente subvencionado por la Junta.

En relación a la capacitación y entrenamiento de los bomberos a través de la Academia Nacional las cifras son realmente importantes. En este Campus Central se inauguraron en el pasado mes de septiembre de 2016 nuevos simuladores, entre ellos se recrearon nuevos escenarios para rescate vehicular, agendas de escala, ventilación, test de consumo, entrada forzada y una amplia sala de máquinas, todo lo cual nos permitió aumentar en un 30% la oferta de capacitación. Por otra parte se inauguró en el mes de diciembre del año 2016 un segundo Centro de Entrenamiento, denominado Campus Norte ubicado en la comuna de Pozo Almonte, región de Tarapacá, con el objeto de atender de mejor manera a los bomberos del norte del país. Mientras en el Campus Central se capacitaron 5.350 bomberos en el Campus Norte lo hicieron 246 bomberos.

Por su parte la capacitación entregada en todas las Sedes Regionales alcanzó a 21.595 bomberos que cursaron diversos cursos, por lo que se otorgaron 69.059 Certificados o Diplomas, todo ello tendiente a obtener la calidad de “bombero operativo” y también alcanzar las diversas especialidades.

Al igual que en año anterior siguió capacitándose el Grupo de Rescate Urbano Chile, conformado por voluntarios de los diversos Grupos USAR Nacional acreditados, para obtener la Certificación Internacional de INSARAG, organismo de las Naciones Unidas, cuya examinación final se realizará en el mes de noviembre próximo. Este Grupo fue enviado por nuestro país a colaborar en Ecuador a raíz del fuerte terremoto que le afectó el pasado año.

En la construcción de cuarteles que reemplazan a los caídos para el terremoto de febrero de 2010, durante el pasado año se entregaron a las respectivas Compañías afectadas un total de     17 cuarteles y se encuentran terminados otros 8 cuarteles que serán entregados en el curso del mes de mayo.

Otro hecho relevante lo constituyó la elección del Directorio Nacional, a raíz de la modificación del Estatuto, en la cual sufragaron para el efecto todos los Superintendentes de los Cuerpos de Bomberos del país. Por una abrumadora mayoría resultó reelegida la misma directiva que encabeza el infrascrito.

En otro orden de ideas es necesario señalar que logramos la aprobación de diversas leyes que benefician a los bomberos. La ley N° 20.907, que incluye un artículo 66 ter, regula la situación del trabajador dependiente que se desempeña como voluntario de un Cuerpo de Bomberos, y por la cual impide que un voluntario que se ausenta de su trabajo para concurrir a una emergencia pueda ser despedido por el empleador, público o privado, al estimar éste que ha incurrido en abandono de funciones. La Ley N° 20.908, que libera a los vehículos de bomberos del pago de peajes en las vías concesionadas.  Y, quizás la más relevante, la ley N° 20.954, que incluye un nuevo artículo 18 bis a la ley N° 18.046 sobre sociedades anónimas, por la cual se dispone que las acciones en poder de personas que por su giro o actividad, mantengan acciones a cualquier título a nombre propio por cuenta de terceros, deberán informar a la Superintendencia de Valores y Seguros, y luego de un plazo de prescripción inferior a los cinco años, deberán venderlas y de no aparecer sus herederos, el producto de la venta pasará a Bomberos. Todas estas leyes fueron aprobadas por la unanimidad de los diputados y senadores.

Creo conveniente destacar que al día de hoy los bomberos en Chile somos 49.443, de los cuales 6.648 son mujeres y 42.795 hombres, cobijados en 313 Cuerpos de Bomberos.

Numerosas otras actividades se desarrollaron durante el pasado año y de la cual informaremos en detalle en la Memoria Anual, por lo que ahora solo  hemos entregado un muy breve resumen.

Al comenzar mis palabras señalé que este acto constaba de un complemento muy relevante y significativo. En efecto, se trata de poner en plena aplicación un acuerdo adoptado por la unanimidad del Directorio Nacional, en sesión N° 382 del pasado  18  de marzo, en denominar al Campus Central de la Academia Nacional de Bomberos, en la cual nos encontramos, a contar del día de hoy “OCTAVIO HINZPETER BLUMSAK”, con el objeto de honrar la memoria  de un preclaro bombero que no sólo fue fundador de la Junta Nacional, Presidente de la misma por 36 años y Presidente Honorario desde junio de 2006 hasta su fallecimiento el pasado 8 de febrero.

En efecto, siendo un joven Superintendente del Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa, se unió a don Guillermo Morales Beltrami, y otros dirigentes de Cuerpos de Bomberos de la región metropolitana y de las diversas regiones del país.Allá por el año 1967 comenzaron a gestar la idea de constituir una organización que agrupara a todos los Cuerpos de Bomberos existentes en Chile, lo cual cobra impulso a contar del año 1968 como institución de hecho, que se concreta el 30 de junio de 1970 cuando formalmente de funda la Junta Coordinadora Nacional de Cuerpos de Bomberos, eligiendo como Presidente a don Guillermo Morales y a Octavio como Vicepresidente. Por razones de salud en octubre de ese año renuncia don Guillermo y es elegido Octavio Hinzpeter, quién se desempeñará en el cargo hasta junio de 2006.

En consecuencia le corresponde al nuevo Presidente asumir la consolidación de la naciente institución bomberil y gestar ante las autoridades de Gobierno los recursos para los Cuerpos de Bomberos. Sin embargo constituyó también una especial preocupación la capacitación de todos los bomberos del país. Es así como el año 1987 propone a la Asamblea Nacional la creación de la Academia Nacional para que se ocupara de ello y la compra de un predio agrícola que era un Centro de Recreación, donde hoy nos encontramos, para allí construir un Centro de Entrenamiento. Ambas iniciativas se aprueban, y el 1° de junio de 1988, con la asistencia de autoridades y delegaciones de Cuerpos de Bomberos.En el Pleno del Directorio y Asamblea Nacional, se procede a la inauguración de la Academia y su Campus Central, con el glorioso lema de “Saber para servir”.

En aquella histórica ocasión el Presidente Nacional señaló “el orgullo con que contemplamos nuestro pasado es el estímulo que nos urge a perfeccionarnos, a estar siempre en el más alto nivel tecnológico.”  Asimismo dijo con potente voz “Ábranse las puertas para que todos puedan entrar para aprender y salgan a cumplir mejor con el sagrado deber de servir”.  Hoy a casi treinta años de aquella ceremonia, vemos con satisfacción que sus proféticas palabras se han hecho una hermosa realidad.

Su primer Director fue el profesor Oscar González Cavada, quién durante su sabia dirección logró la consolidación de la ANB y su Campus, con avances y progresos significativos, y así ha seguido con los Directores que le han sucedido.

Con el paso de los años este Campus Central se ha ido modernizando, aumentando el número de simuladores, con lo que se incrementó el número de voluntarios que venían a capacitarse. Debimos entonces construir un moderno y confortable Hotel que permite brindar espacios de descanso, recreación y estudios, el cual inauguramos junto a otras dependencias el 27 de junio de 2014 con asistencia de la Presidenta de la República. Hoy este Campus no sólo es el más completo que existe en nuestra América del Sur, lo cual nos enorgullece, sino que además cumple con las normas ISO y se encuentra a punto de obtener la Clasificación Externa de INSARAG, organismo de las Naciones Unidas.

La mayoría de los presentes conoció la inmensa labor realizada por Octavio Hinzpeter en favor no sólo de los Cuerpos de Bomberos, sino en especial de la Academia y su Campus, que años tras año capacita a miles de voluntarios nacionales y también extranjeros.

Es en este contexto, que como una forma de eterna gratitud a nuestro Fundador y Creador de la Academia Nacional de Bomberos, que a contar del día de hoy, el Campus Central pasa a denominarse “OCTAVIO HINZPETER BLUMSAK”.

Muchas gracias.

Campus, 22 de abril de 2017.

 

En nombre propio y del Directorio Nacional, en el Día Internacional de la Mujer,  expreso un fraternal y muy afectuoso saludo a las Bomberas del país, a las funcionarias de la Junta Nacional desplegadas en todo el país, a las Operadoras de las centrales de alarma y a las esposas de nuestros Bomberos.

El Día Internacional de la Mujer instituido por la Organización de las Naciones Unidas el 8 de marzo de 1977, se conmemora en todos los países y reconoce la importancia de la mujer en la sociedad. Es la oportunidad para expresarles nuestra admiración y agradecimientos por su entrega permanente, tanto en sus hogares, en sus lugares de trabajo y en lo que a nosotros respecta, en nuestros cuarteles a lo largo del país, trabajando codo a codo y en igualdad de condiciones con nuestros voluntarios en todas las emergencias.

Por eso demostramos en este día nuestra profunda admiración por dedicación, por su perseverancia en todos los aspectos, y con nuestros deseos sinceros de que todas las acciones que emprendan estén revestidas por el éxito.  Saludamos en forma especial a nuestras Directoras de Compañía, a nuestras Superintendentas y a nuestra Directora Nacional y Presidenta del Consejo Regional de Aysén señora Cecilia Haro Contreras y de forma relevante a nuestra primera Bombera Insigne, del Cuerpo de Bomberos de Curacautín, señora Delfina Fonseca Melo.

Estimadas Bomberas, funcionarias, Operadoras de las centrales de alarma, abnegadas esposas de nuestros Voluntarios, reciban las expresiones de nuestro más sincero afecto hacia ustedes en este día tan especial.

Santiago, 8 de marzo de 2017.

 

Hoy celebramos el DÍA NACIONAL DEL BOMBERO, instituido como tal por la Ley N° 14.866, del año 1965, destinado a conmemorar la fundación del Primer Cuerpo de Bomberos Voluntarios en Chile, organizado en Valparaíso el 30 de Junio de 1851.

Al cumplirse 165 años de tan importante acontecimiento estimo necesario hacer algunas reflexiones sobre esta benemérita institución del voluntariado.

Los bomberos voluntarios surgen en Chile tres décadas después de consolidarse nuestra República y ante la inexistencia de instituciones del Estado para atender los incendios y otro tipo de emergencias y catástrofes  que afectaban al país. Es así como la comunidad y los vecinos de Valparaíso deciden constituir un Cuerpo de Bomberos para combatir estos siniestros a semejanza de otros existentes en Estados Unidos y Europa, integrado por personas que voluntaria, gratuita y desinteresadamente ofrecían su colaboración para ir en ayuda de sus vecinos.

La semilla sembrada en Valparaíso,  germinó primero en Ancud, luego en Santiago, Puerto Montt, Osorno y así en numerosas ciudades del país hasta alcanzar en el día de hoy 312 Cuerpos de Bomberos, que cuentan con 1.100 Compañías donde se congregan 47.000 bomberos, entre ellos 6.000 mujeres.

Quienes integraron ayer y también hoy los Cuerpos de Bomberos de todo el país, son personas provenientes de diversos sectores de la sociedad, que laboran en las actividades más diversas, tienen los más variados pensamientos políticos, religiosos y filosóficos y que se unen a una institución de servicio público, con el objeto de entregar su colaboración a la comunidad cuando ésta vea afectada la vida y bienes de sus habitantes, por un incendio o cualquier otro tipo de emergencia, optando por hacerlo de manera totalmente voluntaria.

Es por lo antes señalado que Bomberos de Chile constituye una institución muy singular, de sólidos principios éticos y morales, toda vez que su constitución se inspira  en valores esenciales del humanismo, libertad, tolerancia e igualdad. Está formada por hombres y mujeres, que anteponiendo sus legítimos intereses, al ingresar a un Cuerpo de Bomberos, se comprometen de manera decidida a proteger la vida y bienes de quienes sufran una emergencia, aún a riesgo de ofrendar su propia vida. Es un acto sublime: un ser humano se ofrece a sí mismo para salvar la vida de otro ser humano.

El mayor capital con que cuenta nuestra institución no es el cuartel más moderno o el carro nuevo, sino el bombero voluntario, a quien debemos proteger como la más valiosa joya y es así como nos hemos preocupado de entregar  más de 20.000 uniformes normados, además de proporcionarles el entrenamiento y la capacitación adecuada a través de la Academia Nacional de Bomberos, que los ha transformado de los quijotescos “Caballeros del Fuego” en los flamantes “Profesionales de la Emergencia”, orgullo de nuestro país, al cual sirven con abnegación y sacrificio, siendo una verdadera excepción en una sociedad cada vez más consumista.

En los últimos años el país ha sido afectados por diversos  fenómenos de la naturaleza que han derivado en grandes catástrofes, como terremotos, tsunamis, aluviones, erupciones volcánicas y allí han estado los bomberos ayudando desde el primer momento a la comunidad, con su vocación y entrega desinteresada y profesional, todo lo cual nos ha traído un amplio respaldo y reconocimiento que nunca ha bajado del 90% de aprobación.    Agradecemos muy sinceramente a todos quienes nos han reconocido y valorado y les reiteramos que seguiremos cumpliendo con el compromiso libremente asumido de proteger la vida y bienes de los habitantes del país.

En este día tan especial hago llegar un saludo fraterno a todos los bomberos voluntarios del país, instándolos a seguir trabajando con celo, fervor y constancia por nuestra institución y cada uno de los habitantes de nuestro querido Chile.
                                 
FELIZ DIA NACIONAL DEL BOMBERO

Santiago, 30 de junio de 2016.
 
 

Esta Institución Republicana que es Bomberos  de Chile, en junio en este año cumple 165 años de servicio totalmente voluntario al servicio de todo nuestro país. En esta mañana especial de enero 2016, nos sentimos satisfechos porque estamos cumpliendo con un largo anhelo surgido del acuerdo de Directorio para dotar, sin costo para los Cuerpos de Bomberos de nuestro país, 100 carros nuevos y modernos, de los cuales  ya se entregó en diciembre pasado la primera partida de 45 carros.

Hoy, en este trascendente acto ciudadano, y en presencia de S.E. la Presidenta de la República, señora Michelle Bachelet Jeria, autoridades públicas y de Bomberos de Chile, procederemos a hacer entrega efectiva de la última partida de 55 unidades, lo que permitirá a los Cuerpos de Bomberos destinatarios atender de manera más eficaz y eficiente las innumerables emergencias que afectan a sus respectivas comunidades.

Tan importante como el proceso que hoy culmina, es el plan de modernización y renovación de material que hemos llevado a cabo en estos años, lo que nos ha permitido proyectar el retiro de circulación de aquellos vehículos que han alcanzado con creces el término de su vida útil operacional y logística, generando importantes ahorros en cuanto a la mantención del material que se dará de baja. Para ello adelantamos las fases de entrega de hasta 20 carros anuales, entre los años 2015 y 2019, totalizando las 100 unidades ya mencionadas.

Para concretar el citado proyecto se invitó a las empresas proveedoras inscritas en nuestros registros a efectuar las propuestas correspondientes, pero con una exigencia  adicional:   que el pago de estas unidades se realizara a razón de 20 carros anuales. Tres de las 9 empresas cumplieron con todo lo requerido y se aprobó a la empresa MAGIRUS, de Alemania, por constituir su propuesta la más económica, aceptable y conveniente a las necesidades institucionales.

 Sobre la base del Registro Nacional de Vehículos Motorizados, se consideraron los vehículos más antiguos por cada una de las regiones del país, lo cual fue cotejado por los respectivos Consejos Regionales de Bomberos y se determinaron los Cuerpos de Bomberos y las Compañías que serían beneficiadas con estas 100 unidades que comprenden  50 carros Semi Urbanos 4x2,    20 Semi Urbanos  4x4 y 30 carros forestales. De esta manera,  12 de las 15 regiones del país se ven favorecidas por esta trascendente iniciativa.  Las regiones de Arica, Antofagasta y Aysén ya habían sido beneficiadas anteriormente por medio de proyectos de carácter regional destinados a la renovación de material mayor.

El costo total de la adquisición  de los 100 carros bomba asciende a la suma de $14.047.178.130.- (Catorce mil cuarenta y siete millones, ciento setenta y ocho mil ciento treinta pesos) pagaderos en cinco años, sin intereses,  y cuyo financiamiento proviene en parte importante de fondos públicos contemplados en la Ley de Presupuesto y el saldo con recursos de Bomberos de Chile.

Como dije precedentemente, la primera partida de 45 carros de este proyecto  se entregó en una ceremonia efectuada el pasado 11 de diciembre en el Centro de Entrenamiento de Bomberos de Chile, acto presidido por el señor Ministro del Interior y Seguridad Pública y hoy tenemos el privilegio de que S.E. la Presidenta de la República, señora Michelle Bachelet Jeria, presida este acto de entrega de 55 nuevos carros de bomberos para la comunidad.

Pero lo anterior no ha sido lo único, por cuanto el 17 de marzo pasado y también con la asistencia de S.E. la Presidenta  de la República, señora Michelle Bachelet Jeria, en este mismo recinto, entregamos 40 carros bomba nuevos  y sin aportes a igual número de Cuerpos de Bomberos de 14 regiones del país.  Ello correspondió a proyectos de entrega  de 20 unidades anuales de los años 2013 y 2014, que tuvieron un costo de $4.745.230.000.-  (Cuatro mil, setecientos cuarenta y cinco millones, doscientos treinta mil pesos) financiados  tanto con fondos públicos como de Bomberos.

Conforme a lo señalado estamos retirando 140 vehículos que superan largamente los 20 años de antigüedad e incorporando igual número de carros bomba nuevos, de última generación, sin que los Cuerpos de Bomberos hayan tenido que realizar aporte alguno, con lo cual Bomberos de Chile continúa entregando un servicio a la comunidad en mejores condiciones, y con el mismo espíritu de entrega de siempre. El compromiso de las instituciones que reciben estos móviles nuevos, es que deben poner a disposición de la Junta Nacional los vehículos que son reemplazados, lo que esperamos se concrete a la brevedad.

Por otra parte,  quiero agradecer públicamente a la empresa Magirus, que en este acto hace entrega a Bomberos de Chile de una camioneta Fiat Ducato, para ser empleada en el transporte de personal de la Academia Nacional de Bomberos de Chil. Gestos como el realizado por esta empresa privada, compromete la gratitud de la organización del voluntariado más antigua del país, y esperamos se repita con otras empresas extranjeras o locales.

Los montos invertidos en estas adquisiciones habrían sido muy superiores  de no haber logrado que S.E. la Presidenta de la República señora Michelle Bachelet Jeria, dispusiera en la Reforma Tributaria la eliminación del IVA en la adquisición de nuestros vehículos.

 Asimismo, S.E.  cumplió con su compromiso a favor de bomberos en orden aportar recursos para la construcción de los cuarteles destruidos por el terremoto de 2010 que fueron entregados a la Junta Nacional  en el Presupuesto de 2015 y ahora en el Presupuesto de este año vienen $10.000.000.000.-  destinados a financiar la construcción de los últimos cuarteles caídos el 2010 y aquellos cuarteles  destruidos en el terremoto del 1 de abril de 2014 en la región  de Tarapacá, además de aumentar en un 10% anual el aporte a bomberos.

Sobre la reconstrucción de cuarteles destruidos por el terremoto del año 2010, quiero informar a S.E. que los encomendados a ejecutar por la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas  hasta comienzos del pasado año fueron 31, de los cuales se han entregado 23 y 8 en ejecución que debieran entregarse en el mes de abril. Mientras que la Junta Nacional durante el año 2015 efectuó 20 licitaciones, de los cuales se ejecutan 15 cuarteles, y dos de ellos,  Curepto y Linares se entregarán el mes de marzo próximo. Los 5 restantes comenzaron a reconstruirse hace un par de semanas. En los próximos meses llamaremos a licitación para construir los últimos cuarteles destruidos el 2010 y los caídos el 1° de abril en la región de Tarapacá.

En cada ocasión que hago entrega de vehículos nuevos a los Cuerpos de Bomberos hago algunas recomendaciones, que en esta oportunidad debo reiterarlas a los señores Superintendentes y a los conductores de las instituciones beneficiadas con este material mayor:  deben preocuparse por cuidar y mantener en forma adecuada y permanente los carros que en algunos instantes más recibirán, pero además deben tener una conducción responsable y segura de estos carros respetando las normas de la ley de tránsito, a fin de evitar accidentes, donde las más de las veces resultan bomberos y terceros lesionados o incluso fallecidos, y los vehículos seriamente dañados o totalmente destruidos.

Una vez más quiero agradecer muy sinceramente a S.E. la Presidenta de la República señora Michelle Bachelet Jeria,  por su constante preocupación a favor de los bomberos y que nuevamente hoy nos honra con su asistencia al presidir esta entrega 55 nuevos carros bomba a igual número de Cuerpos de Bomberos.

Del mismo modo expreso mi gratitud a los miembros del Directorio Nacional, Presidentes Regionales, Superintendentes y conductores que han venido desde sus respectivas regiones, ciudades y pueblos a recibir sus nuevos y flamantes vehículos, que les permitirán servir con mayor eficiencia a sus comunidades. Muchas gracias.

Santiago, 26 de enero de 2016.
 
 
 
En nombre de Bomberos de Chile, de su Directorio Nacional y en el mío propio, deseo expresar mi gratitud a la Gran Logia de Chile en la persona de don LUIS RIVEROS CORNEJO, su Gran Maestro, por la creación de la Medalla Honorífica “Germán Tenderini”,  para distinguir a voluntarios de los Cuerpos de Bomberos por servicios prestados a la institución y a la comunidad.

Los Bomberos en Chile vienen entregando su servicio de ayuda a la comunidad de sus respectivas ciudades y pueblos de una manera totalmente voluntaria y desinteresada frente las más variadas emergencias, desde hace 164 años, impulsados por sus nobles corazones y sin esperar ningún tipo de recompensa, honores ni reconocimientos, sólo con la satisfacción del deber cumplido.

La entrega de esta distinción que hace la Masonería Chilena, nos gratifica y reconforta por venir de una institución en que masones y bomberos contribuyeron mutuamente a la fundación de ambas, al existir valores y principios éticos y morales que nos son comunes, ambas surgidas coetáneamente a mediados del siglo XIX en el puerto de Valparaíso.(1851-1862)

Por aquella época Valparaíso, como puerto principal del país tenía una intensa actividad económica y comercial, con gran presencia de extranjeros, especialmente europeos y norteamericanos en la dirección de los establecimientos comerciales, con ideas bastante liberales, de religión principalmente protestante, ante una población mayoritariamente conservadora en todos los planos por la fuerte influencia católica. De entre los primeros había un número importante de miembros de la masonería, y especialmente los procedentes de Francia o sus colonias comenzaron a reunirse a fin de crear una Logia que les permitiera seguir trabajando en su perfeccionamiento. Es así como el 7 de agosto de 1850 se funda la logia “L’Etoile du Pacific” y poco después ingleses y norteamericanos fundan la logia “Bethesta”.

Los incendios que eran frecuentes en Valparaíso y que normalmente afectaban a varias viviendas y muchas veces manzanas completas, destruían casas, establecimientos de comercio y bodegas.

El 15 de octubre de 1850 un fuego destructor que comenzó en una cigarrería ubicada en la esquina de la Cruz de Reyes, hoy reloj Turri, alcanzó a casas vecinas y se extendió a otros sectores con su secuela de destrucción. En esa época existía un pequeño grupo de milicianos cívicos, que no tenían mayor preparación ni elementos para combatir el fuego, por lo que su labor era realmente ineficaz. En virtud de ello, un amplio grupo de vecinos nacionales y extranjeros comenzó a reunirse para ver la manera de crear una institución que se preocupara de atender este tipo de siniestros, de acuerdo a los testimonios que entregaban los extranjeros acerca de experiencias de sus países donde había Cuerpos de Bomberos Voluntarios. Muchos de ellos eran integrantes de las logias masónicas de origen francés y americano. Esta sentida aspiración se concreta el 30 de Junio de 1851 al constituirse la Asociación contra Incendios que más tarde pasó a denominarse Cuerpo de Bomberos de Valparaíso, conformadas por cuatro Compañías, e integradas por vecinos que se comprometieron a entregar sus servicios de manera totalmente voluntaria, e inspirados en los principios de la disciplina, la responsabilidad y la constancia.

El primer Cuerpo de Bomberos en Chile al igual que otros que le precedieron en diversas ciudades del mundo, tuvieron su origen fundacional en combatir el fuego que se transformaba en incendio destructor que arrasaba todo cuanto encontraba a su paso. Lo mismo aconteció en Chile, por ello, el noble impulso de los habitantes de Valparaíso en cuyos corazones ardía el deseo de ayudar de manera desinteresada a su comunidad ante la ocurrencia de un incendio, prendió como un reguero en el corazón de habitantes de Ancud en 1856, Santiago en 1863, Puerto Montt y Osorno en 1865 y así a lo largo y ancho del territorio nacional en los años siguientes, hasta completar en el día de hoy 313 Cuerpos de Bomberos que cuentan con 1.172 Compañías y numerosas Brigadas que atienden hasta los más apartados lugares del país, que reúnen en su seno a más de 43.000 bomberos, 5300 de ellos bomberas.

En la creación de prácticamente todos los Cuerpos de Bomberos y sus Compañías estuvieron los más preclaros ciudadanos de las ciudades y pueblos, entre ellos numerosos miembros de la masonería, algunos de los cuales llegaron a ser Grandes Maestros de la Gran Logia de Chile. Entre ellos podemos mencionar a Juan de Dios Arlegui, que fue Superintendente del Cuerpo de Bomberos de Valparaíso, Benicio Álamos, Director de la 9ª. Compañía del mismo Cuerpo, José Francisco Vergara, Superintendente del Cuerpo de Bomberos de Santiago, Ramón Allende, Voluntario de la 2ª. Compañía del Cuerpo de Bomberos de Santiago y de la 5ª. Compañía de Valparaíso, Enrique Mac-Iver, Buenaventura Cádiz y Alfredo Melossi, quienes también fueron Superintendentes del Cuerpo de Bomberos de Santiago.

Si bien fueron los incendios los que permitieron la creación de los Cuerpos de Bomberos, en el país han existido numerosas otras emergencias que causaban tanto o más daños que aquellos, como los terremotos, inundaciones, aluviones y más tarde accidentes de tránsito, emergencias químicas, etc., y como no había ninguna institución que se preocupara de enfrentarlas y atender a los habitantes que se veían afectados, fueron asumidas como propias por todos los Cuerpos de Bomberos.

En el día de hoy a través de la Ley N° 20.564, de 2012, Ley Marco de Bomberos, se reconoce expresamente esta labor en su artículo 2°  que  señala que  “Los Cuerpos de Bomberos integrantes del Sistema Nacional de Bomberos, tendrán por objeto atender, gratuita y voluntariamente, las emergencias causadas por la naturaleza o el ser humano, tales como, incendios, accidentes de tránsito u otras, sin perjuicio de la competencia específica que tengan otros organismos públicos y/o privados”.

La labor asumida por bomberos no ha sido fácil, pese a que desde nuestros orígenes la capacitación y entrenamiento ha sido objeto de gran preocupación, al comienzo entregada por los propios Cuerpos de Bomberos y desde hace 27 años por la Academia Nacional dependiente de la Junta Nacional. Se les enseña a enfrentar de manera profesional los más variados riesgos que a diario se deben atender, pero a su vez se les enseña el auto cuidado para evitar accidentes que incluso pueden causar la muerte de algún voluntario.

La vida nos presenta exigencias supremas, cuando no imponderables ocasionados por terceros que desatan desgracias que, si bien eran evitables, ocurren como siguiendo las pautas de las tragedias griegas. El valor del voluntario consiste en no desconocer y aceptar ese margen imprevisto en el cual se involucra su propia existencia. Al día de hoy son 308 nuestros voluntarios que han ofrendado sus vidas en el cumplimiento del deber libremente asumido, entre los que se cuentan dos bomberas voluntarias.

El primer mártir caído en el deber  fue el Teniente Eduardo Farley, el 13 de noviembre de  1858 del Cuerpo de Bomberos de Valparaíso, al que luego siguieron Alejandro Blackwood, Eduardo Rodríguez y Guillermo Lawrence, el 20 de febrero de 1869 del mismo Cuerpo.

Por su parte en Santiago su primer mártir fue Germán Tenderini, quien falleció mientras combatía un incendio que afectó el Teatro Municipal el 8 de diciembre de 1870. Tenderini era un joven italiano nacido en el pueblo de Carrara el año 1828, que ya adulto se traslada a Chile, llegando a Valparaíso a mediados  1856, y pocos meses después ingresó a la Sexta Compañía “Cristóforo Colombo”. El año 1865 se trasladó a vivir a Santiago incorporándose a la Sexta Compañía “Salvadores y Guardia de Propiedad”, el 13 de octubre de 1865. Por su parte sus inquietudes sociales lo llevan a ingresar en 1868 a la Logia “Justicia y Libertad” N° 5 de Santiago.

Siendo Germán Tenderini el primer miembro de la Masonería e integrante de un Cuerpo de Bomberos del país que fallece en un acto de servicio, hace casi 145 años, la Gran Logia de Chile determinó crear esta medalla que lleva su nombre, para ser entregada a aquel bombero voluntario que se haya distinguido por sus servicios prestados a la institución y  comunidad.

 Por su parte en Talca en sus 145 años de existencia del Cuerpo de Bomberos que se cumplen el 1° de octubre, sólo dos de sus integrantes han caído en el cumplimiento del deber libremente asumido, el primer mártir fue Alberto Contreras Marcau, quien falleció el 1° de enero de 1954, voluntario de la Primera Compañía y el segundo fue Juan Avendaño Jara, fallecido el 17 de marzo de 1968, voluntario de la Cuarta Compañía.

Hoy recibe la distinción “Germán Tenderini” el distinguido bombero MANUEL MUÑOZ BASTIAS, de una larga y extensa hoja de servicio en la institución, tanto a nivel local, regional como nacional, donde destaca haber dirigido al Cuerpo de Bomberos de esta ciudad por casi tres décadas, período similar como Presidente del Consejo Regional de Bomberos, fundador de la Junta Nacional de Bomberos de Chile hace ya 45 años, Director Nacional de ésta organización. Pero la labor de Manuel Muñoz Bastías no sólo se concentró en bomberos, sino en el ámbito gremial del magisterio, de la política y del servicio público, todo lo cual lo hace con justicia merecedor a este reconocimiento que le hace la Masonería.

Agradecemos muy sinceramente este gesto de la masonería chilena para con la organización del voluntariado más antigua del país y de esta ciudad.

Muchas gracias

Talca, 23 de septiembre de 2015.


Con la presencia de la Excelentísima Presidenta de la República Chile, Sra Michelle Bachelet Jeria.

Para nosotros y cada uno de los Bomberos y Bomberas de Chile esta es una fecha especial que nos enorgullece, porque el acto de inaugurar las obras de remodelación del Campus Central de la Academia Nacional de Bomberos, representa el cumplimiento del visionario acuerdo del Honorable Directorio Nacional en orden a mejorar y ampliar las instalaciones hasta convertirla en un Campus con un Centro de Entrenamiento de alto nivel,  un lugar de residencia cómodo, completo y moderno, a disposición de las bomberas y bomberos de Chile mientras desarrollan sus actividades formativas, de capacitación y entrenamiento.

Vuestra presencia engalana esta ceremonia de inauguración de las obras de remodelación de este Campus, ahora el más moderno de Sudamérica, el cual prontamente replicaremos en la zona norte y otro en la zona sur para capacitar a los voluntarios de todo el país en las técnicas modernas bomberiles que hoy en día se requieren para atender las emergencias. Este es el fruto del esfuerzo y administración adecuada de los recursos de la institución, que viendo la necesidad de ampliar y modernizar estas instalaciones, asumió el desafío de efectuar una enorme inversión que se materializa en lo que ustedes observan.

Aquí desarrolla su acción docente la Academia Nacional de Bomberos,  sin costo para  los bomberos voluntarios  que acuden a este bello lugar a los distintos cursos y especialidades que se requieren, con apoyo de los más modernos y seguros elementos como son los simuladores de la realidad de lo que se ve diariamente en las emergencias y material docente con contenidos actualizados y con equipos bomberiles de última generación. De esta manera, la Junta Nacional de Cuerpos de Bomberos a través de su Academia Nacional  atiende, forma, capacita y entrena a los voluntarios de todo el país.

Por otra parte, en este mismo lugar la Fundación de Capacitación de Bomberos desarrolla su actividad atendiendo a instituciones públicas, privadas y empresas en la formación de brigadas para las emergencias, como también en cursos específicos que se solicitan. Mientras los Bomberos son atendidos los fines de semana y feriados por la Academia Nacional, las empresas son atendidas en el curso de la semana por la Fundación. Así es como la Junta Nacional de Cuerpos de Bomberos de Chile tiene un rostro al interior de la institución para los voluntarios, también se muestra a través de la Fundación hacia el exterior.

Este recinto que nos orgullece y que presentamos a la comunidad cuenta con alojamiento completamente  equipado, con capacidad para 130 personas, con lugares para su esparcimiento,  salas de juego, de descanso, salas de estudio, de computación, gimnasio y enfermería.
Parte de las nuevas instalaciones es la denominada Estación de Transferencia, donde los voluntarios reciben el equipamiento de protección personal normado para ingresar al Centro de Entrenamiento, el cual además cuenta con baños y camarines, con capacidad para 100 voluntarios.
También se construyó y se encuentra en pleno funcionamiento el Centro de Distribución, con una superficie de 1.200 metros cuadrados y que reemplazó a la antigua bodega que manteníamos en el centro de Santiago.

Todas estas obras tuvieron un costo aproximado de M$ 2.400.000.-, los cuales habían sido provisionados en  años anteriores por el Directorio Nacional. Para el equipamiento de los dormitorios también contamos con un aporte económico de $ 16.000.000.-, del Banco Santander a cuyos ejecutivos agradecemos.  Hoy entregamos públicamente  estas obras y la ponemos a disposición de todos los bomberos voluntarios del país.
La importancia de estas obras se manifiesta en el hecho que entre enero y el 15 de junio de 2013 se capacitaron los fines de semana 913 bomberos, mientras que en igual fecha de 2014 en número aumentó a 1.484.  Pero antes, es preciso mirar en perspectiva la génesis, desarrollo y proyección de este Centro de Entrenamiento. Este recinto que tiene una superficie total de 19 hectáreas fue  adquirido con recursos propios de Bomberos de Chile en septiembre del año 1987. Aquí funcionaba un centro vacacional con una construcción estilo arquitectónico tradicional, tal como se aprecia desde la carretera al llegar a este lugar.  (Con fecha 28  de febrero de 2005 se adquirió un predio contiguo total de 5.210 metros cuadrados totalizando a la fecha una superficie aproximada de 19 hectáreas.)  

Felices coincidencias sitúan el mes de junio como “propiedad de bomberos”, por todos los acontecimientos importantes que ocurrieron y ocurren en este mes.

En efecto, el 30 de junio de 1851 se funda el primer Cuerpo de Bomberos del país, en el puerto de Valparaíso.
En el año 1965 se dicta  la Ley 14.866 que designa el 30 de junio como el Día Nacional del Bombero en homenaje al primer Cuerpo de Bomberos del país.  

El 30 de junio de 1970 se funda la Junta Nacional de Cuerpos de Bomberos de Chile, también nominada como Bomberos de Chile; y en el mes de junio 1°, de 1988 con la presencia del Presidente de la República de entonces y delegaciones de Cuerpos de Bomberos de las regiones de Valparaíso, O’Higgins y Metropolitana, con  el pleno del Directorio y de la Asamblea Nacional se inaugura solemnemente la Academia Nacional de Bomberos, con su lema “Saber para Servir” en lo que genéricamente se llamaría Campus Central  de la ANB.

En el marco de estas felices coincidencias de junio, hoy a solo cuatro días de celebrar el “Día Nacional del Bombero” en todo el país, estamos hoy día inaugurando las nuevas instalaciones con la presencia de nuestra Presidenta de la República, señora Michelle Bachelet Jeria.

Es la oportunidad entonces para rendir un respetuoso homenaje a quienes, con sabia visión de futuro participaron en esta obra educativa para bomberos; lamentablemente muchos ya no están con nosotros, pero todo nuestro fervor y gratitud queremos representarlos en la persona de quien fuera Presidente Nacional de la Institución por varios períodos, me refiero a don Octavio Hinzpeter Blumsak, y también en la persona de quien fuera el primer Director de esta Academia, don Óscar González Cavada. Ellos dieron comienzo a esta obra y hela aquí en su plenitud, funcionando y modernizándose para servir.  Aún resuenan en nuestros oídos las vibrantes palabras de don Octavio Hinzpeter en su discurso inaugural,  “Ábranse las puertas para que todos puedan entrar para  aprender y por estas mismas puertas salgan a cumplir mejor con el sagrado deber de servir”.  Desde entonces la Academia Nacional de Bomberos, en su ininterrumpida acción formadora, con sus 26 años de servicio,  sigue con las puertas abiertas recibiendo a bomberos deseosos de perfeccionarse en las nuevas técnicas de combate de incendios, rescate urbano, vehicular y otras especialidades.
Como lo señalara, comenzó a funcionar como Campus Central de la ANB a mediados del año 1988 habilitado con una incipiente zona de dormitorios, un Auditórium, oficinas, salas de clases y una “Casa de Humo” diseñada por bomberos instructores y construida con conteiner a las cuales se agregó en la década de los 90 un “Simulador Subterráneo” construido con aportes de una empresa privada proveedora de Equipos de Respiración Autónoma, además se incorporó una cancha para trabajos con hidrocarburos gestionada con aportes de Copec y un par de coches de trenes donados por Ferrocarriles.  A partir de junio del año 2002 se entregó en Concesión para su implementación y explotación con cursos para bomberos a una empresa de capacitación  que implementó y construyó, bajo normas internacionales,  el Centro de Entrenamiento en una superficie de aproximadamente 4 hectáreas. En marzo de 2008, por decisión del Directorio Nacional, se puso término a la concesión retomando la Junta Nacional a partir de esa fecha la administración del Centro de Entrenamiento  del Campus Central de la Academia Nacional de Bomberos.

Si bien estamos inaugurando el edificio y los servicios ya reseñados, debemos dar a conocer que a esta fecha este Campus cuenta con modernas salas de clases, un Salón de Honor, un restaurante, un sistema de guardias y las instalaciones de práctica como lo son los simuladores de incendio, de rescate urbano y vehicular otras especialidades. En este Campus a los voluntarios les ofrecemos todas las comodidades mientras se encuentran en entrenamiento. Se lo merecen, porque ellos vienen hasta aquí renunciando a sus días de descanso y muchas veces sacrificando su tiempo con sus familias para entrenarse convenientemente.

Señoras y señores, al terminar mis palabras, deseo agradecer su presencia. Ello verdaderamente nos reconforta porque nos hace sentir su apoyo a esta iniciativa y a los futuros Centros de Entrenamiento de la Zona Norte cuyos trabajos están avanzados y el  de la Zona Sur, cuyo terreno fue recientemente adquirido y cuyas obras se iniciarán en el más breve plazo.

Talagante, 27 de junio de 2014
 

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